May 23

Trabajo redondo de éste ya clásico grupo peruano, que junto con el Ave De Paso marca un cénit en su producción musical de finales de los 90 e inicios de la década del 2000. Prestar atención a las composiciones de “Montaña” Montañez (la contemplativa Adagio) y “Boui” Magán (Éxtasis, contundente instrumental). Demás esta resaltar el tema-título (lírica trascendente, incluye cita de la canción Decades de Joy Division) y la pista 10 (aún más personal en el bonus acústico), Calle, que recoje el feelin’ (en música y letra) de un paseo nocturno por el centro de Lima…para ser recordada entre las luces, la noche y la ciudad.

“Los Días y las Sombras es el trabajo más ambicioso y elaborado que Voz Propia ha producido en sus casi diez años de intermitente existencia. Aunque ha sido editado con bastante retraso (lo esperábamos para el 96), sus once temas suponen, además de argumento suficiente como para olvidar la mala suerte y la inconstancia causantes de la excesiva demora, un fiel reflejo del sentir de una generación que puede perfectamente ser calificada de «perdida». Ajeno a las tendencias que predominan actualmente, el sexteto se muestra como un fiel seguidor de su propio estilo, suma y mezcla de las diferentes vertientes del post punk ochentero. Las letras también se enmarcan dentro de esta pauta, percibiendo en ellas, además de esa eterna angustia existencial, cierta resignación, y una tendencia escapista que aleja al grupo de la posición de autocrítica personal que tan vehementemente defendiera en su primera época. Estos elementos son los que definen la voz propia de los noventas; la voz de un grupo de gente desencantada de muchísimas cosas, repletos de «problemas» que muchas veces nos hacen pensar en tirarlo todo por la borda; el sentir de personas que parecen ir «a oscuras» por la vida, pero que aún no pierden la esperanza en esos «amigos de risas largas» y en la magia que puede crear dentro nuestro la música que está hecha con el alma”. (Extracto del texto de Fidel Gutiérrez – Revista Caleta)
Nov 4

Esta es la reedición CD (2003) del tercer disco de la legendaria banda Voz Propia, que fue grabado hacia el año 1990, cerrando la mítica etapa ochentera vozpropiana. El sonido de El Sueño se diferencia de su antecesor, el No Puedo Irme, por estar un poco más pulido y alejado, en cierta parte, del clima recontra dark de los primeros dos discos. Sin embargo, en su lírica este feelin’ no cambia en lo más mínimo, manteniendo su crudeza y la forma directa, contundente de reflejar el duro y violento contexto de aquellos oscuros años en nuestro país. De esta placa, tracks memorables son el himno El Sueño, las desesperanzadoras Tiempos y Llévame, la guitarrera Sin Temor y una versión más acelerada, con tufillo a New Order, de la gran Hacia Las Cárceles.
“…La producción que nos ocupa en este comentario cerró la década de blanco y negro, aunque fue grabado y editado en casete el año 1990. Cuando aún la década light no se había inaugurado como correspondía en nuestro aletargado medio, las líricas de Miguel Ángel Vidal eran como flashes que dejaban ver la oscuridad de los terribles años ’80s, palabras que estrujaban las entrañas, acompañadas, en esta producción, por un sonido menos crudo que el de sus inicios. El sueño convertido en realidad en esa época era estar vivos en medio de tanta muerte (“… tú dónde estás se oyó una marcha se oyó un disparo dijeron que habías muerto…” Tiempos), no evadir el momento (“… ella cree que todo anda bien y sigue paseando el coche con su niño muerto..” Ella); partir de una autocrítica, asumir que todos fuimos causantes de esa realidad (“… pienso en los tiempos de tantos fracasos que fueron cerrando mi razón de ser…” Sin temor) y enfrentarla (“… no puedo obviar tus manos manchadas de sangre tus palabras tienen un fin y yo exigiré oír la última…” No puedo irme) sabiendo a cabalidad que sólo la historia establecerá justicia (“sabemos bien quienes han sido, sabemos bien lo que pasó, son siglos de siglos por pagar…” El sueño). Sin dejar de asumir el tiempo que nos tocó vivir y que me lleva a considerar un himno esa crónica musical llamada “Hacia las cárceles”, yo me quedó con la ilusión que siempre nos salvó: “hazlo otra vez llévame al corazón tócame el alma…” (El sueño)”. (Extracto del texto de Wili Jiménez Torres para Perú.com)